Metodología

En cuanto a la metodología, ésta vendrá aparejada al enfoque que le damos a nuestro objeto de estudio que, como venimos señalando, será de carácter pluridisciplinar. El primer paso es la recopilación y creación de un repertorio bibliográfico sobre el tema. Así, se tratará de elaborar un “estado de la cuestión” sobre las ciudades del SE de al-Andalus y del Rif y sobre los intercambios entre ambos litorales a partir de la historiografía y los trabajos arqueológicos. Esto nos llevará al estudio y a la revisión de los diferentes tipos de fuentes, con especial atención a las fuentes geográficas árabes que se han detenido en la descripción de lo que denominan el Magrib al-‘arab (el Occidente de los Árabes), expresión que incluye al-Andalus y el norte de África. Y es que los geógrafos árabes se han interesado tanto por la fisionomía de las ciudades como por los productos, los aspectos etnológicos de las poblaciones e incluso los impuestos, como en el caso de Ibn Ḥawqal (siglo IX). Pero tampoco se desdeñarán otro tipo de fuentes como las latinas. Sabemos, y uno de nosotros lo ha trabajado de cerca, que en los archivos italianos y aragoneses se deja constancia de las actividades de sus respectivas comunidades de mercaderes. Es por ello por lo que sería interesante revisar toda esta documentación desde una nueva perspectiva. Por otro lado, hallamos la documentación hebrea, crónicas y documentos. Éstos últimos, que en muchos casos están redactados con grafía hebrea pero en lengua árabe han revolucionado en el último siglo nuestro conocimiento sobre el comercio mediterráneo. Nos referimos, sobre todo, al importante filón a explotar que suponen los documentos hebreos de la Guenizá, descubiertos en El Cairo y cuya clasificación y edición inició Shelomo D. Goitien (1960) y que, aunque con cierta exageración, llegó a hablar de una libertad comercial en el Mediterráneo, tesis que se opondría radicalmente a la de H. Pirenne en Mahomet et Charlemagne (1937).
 
Otra vía que exploraremos, en directa relación con el trabajo arqueológico que se desarrollará en una segunda fase, es el análisis de la cartografía y planimetría tanto moderna como histórica de la zona. En este sentido resultan de gran valor la cartografía francesa del XIX y la que los Institutos geográficos han ido generando. Con ello pretendemos por una parte recoger la toponimia interesante, la morfología de las costas y su evolución con especial atención a las zonas portuarias. Todo ello nos ayudará para la segunda fase que se volcará en las visitas y actividades arqueológicas.
 
Por lo tanto, la siguiente fase, que se realizará al mismo tiempo que una parte del equipo se dedique al estudio de documentos, consistirá en el desarrollo de un programa de visitas, prospecciones y estudios arqueológicos en determinados puntos de las costas. En este sentido, hemos proyectado comenzar por el área comprendida entre Jate y Torre del Mar, en la provincia de Málaga y, en el N. de África, por la zona comprendida entre al-Mazamma (puerto y atarazana) Qart Wādī-l-Baqar. Nuestro objetivo aquí es sondear dos zonas portuarias interconectadas directamente por sus puertos de manera constante, como nos atestiguan las fuentes. Al-Mazamma (en Alhucemas), que fue estudiada hace más de medio siglo y cuyos resultados habría que revisar, es el puerto y atarazana de la célebre ciudad de Nakūr, y aparece citada a lo largo de toda la Edad Media. Desde ésta se tardaba según los autores árabes entre una y media jornada en llegar a la Península Ibérica. En cuanto a Jate o Jete, según las fuentes, se encuentra junto a La Herradura (Almuñécar) y presenta un puerto cuya entidad sería interesante abordar. En principio, nuestras actuaciones arqueológicas serán no destructivas y superficiales y comprenderán desde la recogida de materiales arqueológicos, previo permiso de las administraciones pertinentes, al estudio de estructuras emergentes. En cuanto a las prospecciones, la metodología a seguir será la de exploración del terreno por transectos (trayectorias lineales) en las zonas llanas, y en espiral en las zonas de cerros y espolones, realizándose un peinado de toda la superficie a prospectar, mediante la ubicación equidistante de al menos 2 técnicos distanciados entre sí por 2 metros. Mientras, en lo que se refiere al estudio de paramentos se seguirá los métodos propios de la Arqueología que  consiste básicamente en la adaptación de los paramentos a los principios estratigráficos enunciados por Edward C. Harris en 1973. Las estructuras, los muros se conciben, entonces, como depósitos verticales de información histórica estratificada puesto que en todo edificio tienen lugar una serie de acciones constructivas, ya sea de adición o de sustracción, que dejan huella y que se rigen por los mismos principios de la estratificación arqueológica.
 

 Al-Mazamma, puerto de Nakur (Rif, Marruecos)