Resumen de la conferencia del Dr. Antonio Malpica Cuello

8/11/15.-

El poblamiento andalusí en la costa granadina

La costa de Granada, que comprende los territorios existentes entre La Rábita de Albuñol por el este, y La Herradura por el oeste, es un espacio cuyas características principales son las propias de un mundo mediterráneo. En efecto, las zonas llanas son escasas y poco extensas, porque la montaña cae directamente al mar. Las comunicaciones con el interior no son fáciles y se prefiera incluso para los desplazamientos longitudinales la línea marítima. 
Pese a la estrechez de los términos, se evidencia una agricultura feraz. Es posible por la existencia de un recurso natural importante como el agua, que permite crear redes de irrigación. La unión del calor con la humedad posibilita la creación de una vida agrícola muy productiva y con capacidad de abrirse a un mercado generalizado que conecta con el exterior a través de la gestión de mercaderes italianos, buenos conocedores del tráfico mercantil y de las relaciones con otros espacios. 
Esta acción es el punto final de un largo proceso que comienza con la instalación de las poblaciones árabes y beréberes en un medio en el que la decadencia de las estructuras tardoantiguas es un hecho irreversible. A partir de ese momento la historia de la costa granadina se centra en una continua relación con el N de África y  el conjunto del Mediterráneo. Al principio es más fuerte con las tierras magrebíes, pero poco a poco se va introduciendo con el este cristiano.
Las formas del poblamiento se basan en una organización que, si en principio pivota en los distritos castrales, poco a poco se afianza en los asentamientos rurales, siendo las alquerías el prototipo esencial. Sin duda, la vida urbana tiene un peso específico y creciente, pero se reduce considerablemente a las tierras en las que la extensión del terreno permite un mayor poblamiento y una capacidad productiva superior. En realidad la única población que merece el título de madina es Almuñécar, estructura urbana desde tiempos antiguos, si bien Salobreña pasó a ser un núcleo muy próximo a esa categoría.
Así pues, encontramos cuatro espacios diferenciados. De oeste a este tenemos:
Almuñécar y su distrito organizado por esta ciudad, con un grupo de alquerías sobre todo en la montaña vecina, pero con otras en tierra llana.
Salobreña, que incluye dos subáreas teniendo el río Guadalfeo como divisoria, siendo la de Motril la alquería principal de la situada al este.
La taha de Suhayl, centrada en Sierra Lújar, con poblaciones en la montaña y otras de menor entidad en la línea de costa.
La taha de Sahil, cuyas alquerías se desparraman por la Sierra de la Contraviesa, con núcleos organizados en torno a los barrancos, en tanto que otros se hallan, aunque en menor número en el borde del mar, porque, como en el caso anterior, no hay disponibilidad de tierras llanas.